sábado, 17 de diciembre de 2011

La Inversión en el 2012 como componente agregado

Son dos las variables agregadas que determinan el componente de la Inversión en las cuentas nacionales: Formación Bruta de Capital y la Variación de Inventarios. Si bien el 2010 el crecimiento de la inversión fue aproximadamente 23.2%, para este año las proyecciones apuntan a un débil 6%.

Si analizamos el primer componente, para el 2011, se estima un crecimiento de la Inversión Privada de 12% y una contracción de 16% de la Inversión Pública, debido a las políticas de ajuste del gobierno aprista en la primera mitad del año y los problemas que se generaron en la ejecución de la inversión pública cuando cambiaron las autoridades de los gobiernos regionales (este último factor es cíclico sucede cada 5 años).

Por otro lado, el componente de la variación de Inventarios que si bien no contribuye considerablemente a la inversión en términos de flujos, pero sirve para entender la dinámica de la misma, ha aumentado moderadamente. Se estima que en el 2011 cierre en S/3,500 MM si bien esta cifra es mayor a del 2008 (S/2,200 MM), difícilmente tome lugar una desacumulación masiva en el primer semestre del 2012 como si sucedió en el 2009, ya que la inversión privada ha estado creciendo a tasas reducidas a diferencia del 2008 que el crecimiento era considerable.

El hecho que se proyecte un crecimiento de la inversión para el 2012 de 8.6% (muy por debajo del promedio de los últimos 5 años: 18.58%), y dado que los factores de ofertas que impulsan la inflación a tasas por encima del 3% no se disiparían hasta la primera mitad del 2012 (efectos rezagos), nos limitarían a que la reactivación económica se realice por el lado fiscal: ejecutando mayores planes de estímulo, concretando la continuidad de los proyectos del 2011 que no se ejecutaron y apostando por una mayor inversión pública.

Tercerización del Sector Agua y Saneamiento

La experiencia Chilena

Hace 30 años en Chile, solo el 27% de los pobladores de las zonas rurales y el 63% de las zonas urbanas tenían acceso a una red o suministro sostenible de agua (muy similares a los niveles de cobertura que presentaba el Perú en el 2010: 76.8% de cobertura a nivel nacional). Fue entonces que en los 80’s se otorgaron a agricultores, empresas y autoridades locales el derecho de ser propietarios del agua de la zona con el fin de solucionar problemas de cobertura, lo que demuestra la evidencia es que se obtuvieron resultados muy favorables.

La tercerización perse es sinónimo de competitividad por los incentivos que se generan para este nuevo tercer agente: la empresa privada, al brindar una tarea que anteriormente era realizada íntegramente por el Estado. La tercerización busca aprovechar los beneficios del libre mercado (producir al menor costo, innovar y responder a las necesidades cambiantes del mercado). Si estas cualidades pueden ser logradas sin sacrificar ni la calidad ni equidad del servicio existe una ganancia social. Si bien en Chile no se liberalizó por completo el mercado del agua, ya que el Estado en todas las empresas privadas exigía mantener un 35% del capital accionario y colocó restricciones transectoriales y de concentración, esto no fue motivo para que los incentivos desaparezcan o los beneficios del libre comercio se vieran medrados.

Veamos cómo reaccionan los agentes ante dichos incentivos. En primer lugar, los agricultores, ahora vendedores y dueños del agua en su forma bruta, se vuelven más cuidadosos en el manejo y preservación del recurso, utilizando técnicas de irrigación más eficiente como es el riego por goteo, esto genera un aumento inicial de la cantidad de agua ya que se evita el desperdicio o mal uso del recurso. De hecho, la agricultura en Chile logró una transformación drástica por el comercio de agua, tal es así que sin inversiones significativas entre 1975 y 1990 la producción agrícola aumentó a una tasa de 6% anual. Por otro lado, al dejar que el precio se equilibre con las condiciones de mercado, lo más probable es que este tienda a aumentar para los usuarios conectados a la red, es así como las empresas proveedoras del servicio de agua, encuentran incentivos para llevar a cabo inversiones específicas como es la ampliación de la red. Esto último es favorable para los usuarios que recién se adhieren por las ampliaciones de la misma ya que dejan de pagar precios exorbitantes que muchas veces es 10 o 15 veces mayor que el mismo precio de red, usuarios que en su gran mayoría son pobres. Por su parte, la tercerización indirectamente le quita injerencia al Estado en la actividad económica, y si en caso, este aplica un esquema de subsidios directos el monto del mismo tenderá a desaparecer o en algunos casos a disminuir, debido a que la eficiencia que dirige las acciones de las empresas privadas como prestadoras del servicio tenderán a reducir la estructura de costos en el largo plazo.

Ahora, centrémonos en el hecho que al tercerizar el servicio de agua los precios tenderían a aumentar como sucedió en Chile. Evidentemente, una economía liberaliza un sector para que la injerencia de las empresas privadas permita recortar costes, ser más productivo y generar los incentivos para una mayor inversión específica en la ampliación de la red; todo esto presionará a un aumento en el precio del bien, en este caso el agua, y tendría un mayor impacto por ser agua y saneamiento un sector que opera a costos muy por debajo del costo medio. Por lo habitual, al tercerizar un sector automáticamente se debería anular todo tipo de subsidio pero esto no siempre es así, existen excepciones y Chile fue una de ellas. La existencia de subsidios directos en Chile en este sector es debido a que a finales de los 80’s, alrededor del 20% de la población se encontraba en zonas rurales y el 34% de la población era pobre, por lo que cargarlas de un mayor costo para un bien necesario como el agua no hubiera sido prudente. La ley 18.778 de 1989 introdujo un esquema de subsidios directo para el 20% más pobre de cada provincia. Para evitar la regresividad del subsidio los beneficiarios postulan a este beneficio por medio de presentación de documentación y también se usa la encuesta de hogares CASEN (Caracterización Socio-económica Nacional),que se lleva a cabo cada dos o tres años que dada la metodología que usa evita tambien los problemas habituales de filtración o yuxtaposición de subsidios.

Los resultados de esta política de tercerización dos décadas después son totalmente plausibles, el nivel de cobertura ha aumentado notoriamente; en las zonas urbanas es de casi el 99% y en las zonas rurales del 95%, los porcentajes más altos entre todos los países de ingresos medios. Esto debe al aumento de los flujos de inversión en el sector que buscaban la ampliación de la redes para adherir más usuarios a la misma y por el hecho que los subsidios directos son aplicables solo para los usuarios que se encuentran en la red, por lo que el Estado se aseguró que las empresas realmente inviertan en la ampliación de la misma. Otro hecho que destaca a este logro es que el Estado redujo los problemas de riesgo moral que existirían en una situación normal entre regulador y empresa regulada al exigir el 35% de la participación accionarial. Como ya lo mencionamos, aumentó la productividad agrícola de las zonas rurales y al primar un mismo precio por zona geográfica y relativamente por encima del costo medio se aseguró la calidad y salubridad del agua y se evitó diversas enfermedades en los más pobres.

¿Sería viable la Tercerización del sector Agua y Saneamiento en el Perú?

Si bien la tercerización teóricamente es una práctica que engloba la eficiencia, todos los beneficios que se desprenden de ella puede diluirse si institucionalmente el sector donde se quiere llevar a cabo no está preparado. Podríamos pensar que la situación dos décadas atrás del sector agua y saneamiento en Chile es muy similar a la de nuestro país en estos días: bajos niveles de cobertura, ínfimos flujos de inversión, limitadas horas de operaciones de las EPS, etc. Sin embargo, el armazón legal e institucional actual no estaría preparado para eficientemente dejar en manos de un tercero la administración y suministración de un bien tan necesario como el agua; para empezar, nada nos asegura que los acuerdos o los contratos estén correctamente negociados y sean lo más beneficioso desde una perspectiva social.


Por otro lado, el éxito de este esquema dependerá de la capacidad como Estado de desechar el esquema de subsidios cruzados y aplicar uno de subsidios directos eliminando las diferencias de precios en una misma zona geográfica, de esta manera la empresa privada tiene como incentivos el ampliar sus redes y atender a todos sus usuarios por igual, la gran interrogante es ¿Existiría filtración en el esquema de subsidios? ¿Serán estos una experiencia más de regresividad del gasto público? Hoy en día, el gobierno de turno que pondera las prácticas de inclusión social e igualdad de oportunidades difícilmente apostaría por un proyecto tan revolucionario como éste, lamentablemente en el Perú seguimos pensando que el indicado para hacer las cosas es el Estado, cuando no lo es y lo que debería predominar es una reducción del tamaño del mismo y la búsqueda de prácticas de parte de los gerentes públicos emuladas del management empresarial que ponderen la eficiencia.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Primera venta de papeles del Fondo Europeo de Estabilización Financiera.

El pasado martes, el Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) emitió su primer programa de notas a 3 meses a una tasa promedio de 0.22% menor a lo que pagan Alemania y Francia por el mismo plazo, dichos papeles recibieron una demanda considerable (bid-to-cover 3.2), esto si bien impulsó los valores bursátiles en los mercados globales no disipa las dudas e incertidumbres acerca de que se concrete un plan que busque solucionar los problemas de deuda en Europa, ni tampoco, las potenciales rebajas masivas de las calificaciones a los países de la zona euro que se llevarían a cabo de parte de las agencias calificadoras internacionales en los próximos meses.

Las altas demandas que recibirían las emisiones del FEEF son sin duda buenas señales al mercado; sin embargo, hay que recordar que este esquema posee límites y los problemas de deuda en Europa no se solucionarán captando fondos a un menor costo cada vez que los países con alto riesgo de incumplimiento tengan que hacer frente a sus obligaciones, sino generando los ajustes fiscales necesarios para que en el mediano plazo se vuelva a la senda del crecimiento y la solvencia de las cuentas fiscales no se vea amenazada como sucede ahora.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Demócratas Vs Republicanos


El 21 de noviembre fue esperado por muchos por ser el día en que se tomarían las directrices para reducir el exorbitante déficit fiscal americano en $1.2 billones. Sin embargo, sucedió todo lo contrario, la supercomision bipartidista del senado no llego a ningún acuerdo. Por un lado, los demócratas proponen una reducción del gasto público acompañada de un aumento de impuestos a los más ricos; y por otro, los republicanos buscan reducir tan solo el gasto publico haciendo hincapié que es necesaria un privatización del Medicare y argumentando que un aumento de impuestos a los multimillonarios no es viable por el hecho que son estos los empleadores y uno de los objetivos de la política económica hoy en día es reducir las altas tasas de desempleo. El próximo año vencen exoneraciones tributarias decretadas por Bush y prorrogadas por Obama; asi mismo, el año subsiguiente entran a regir recortes automáticos de gasto publico siendo el mas afectado el Pentágono porque las reducciones tomaran lugar en el sector defensa, esto sumando a lo ya mencionado genera una incertidumbre tremenda en los mercados. Si bien las principales agencias calificadoras de riesgo no alteraron calificaciones a la economía americana, lo que deben hacer ambos bandos políticos en vez de defender argumentos ideológicos es recuperar el activo más preciado en toda economía: la confianza, para que así una posible reducción del gasto público acompañado de una política monetaria eficiente puedan reactivar la economía

martes, 23 de agosto de 2011

Tercerizando la Negociacion de los Contratos Mineros

El sector minero ha sido una de las principales palancas de crecimiento así como el mayor contribuyente por conceptos de impuestos y otras retenciones durante los últimos años. Tal es el caso que a cifras del 2009 si hiciéramos el rápido ejercicio de cuantas veces este monto podría financiar el presupuesto asignado a los programas sociales ejecutados por el Estado, nos daríamos con la sorpresa que podría subvencionar 14.5 veces el Vaso de Leche, 9.2 veces el Programa Juntos y 6.1 veces Agua para Todos. Es por todo eso que la minería cuestionada o no juega un rol trascendental en la actividad económica peruana.

A unos días que el Ejecutivo se pronuncie respecto al “Impuesto a las sobre ganancias mineras” surgen diversas posturas. Sin embargo, la pregunta válida para empezar tal discusión hace referencia del porque dotar al Estado con mayores dimensiones e ir en contra de una reinvención del mismo buscando prácticas que ponderen la eficiencia. No es tampoco novedad que de nada sirve asignar mayores montos de presupuesto o recaudar más, cuando la gestión de los fondos es deplorable y los programas sociales se yuxtaponen o son regresivos. Es cierto que existen compromisos pendientes con muchas comunidades mineras entrampadas en la pobreza, pero si queremos cumplirlos asignando más presupuesto al Estado, los problemas ya mencionados simplemente lo impedirá y se caerá en la ineficiencia; hacer del Estado un gestor eficiente es una acción de largo plazo.

Adicionalmente, si vamos más al fondo de porque los compromisos pendientes con las comunidades no se pueden cumplir, nos topamos con una pared legal muy fuerte: El Artículo 954 del Código Civil, que hace referencia a que los recursos naturales que yacen en el subsuelo no son de los propietarios del predio sino del Estado, esto no es más que una mera expropiación donde se despoja de derechos de propiedad a los pobladores dejándolos fuera de la nueva relación entre la empresa minera entrante y el Estado; y por consiguiente, fuera de los beneficios que se desprenden de la misma. En ese sentido, dejar a los pobladores fuera de la negociación genera que no se cumplan las leyes del libre mercado para poder sacar a los mismos de la pobreza y simplemente dependan de un Estado que como gestor no es eficiente.

Es bajo este contexto, donde surge la idea de un cambio estructural, modificar la norma legal para poder incorporar a los pobladores, que bajo sus predios yacen inmensurables yacimientos de minerales, dentro de la negociación. Uno podría pensar que este esquema se quebraría por el distinto nivel de capital humano y poder de las partes a la hora de la negociación; sin embargo, la representación de los pobladores debe, en ese sentido, ser parcialmente derivada a un tercer agente. Y es ahí donde surge la tercerización como una alternativa eficiente de solución; es decir, lo que debería hacer el Estado es crear los incentivos necesarios para asignarle a un tercero la representación parcial de las comunidades mineras, un proceso de asignación que enmarque la competitividad entre los potenciales representantes, competitividad que se generaría si estos últimos percibieran considerablemente altos los beneficios esperados de dicha labor. Dado el atractivo de poseer la representación por un mayor tiempo se generaría un proceso eficiente donde se maximice los intereses de las comunidades, evitando el conflicto de interés y la corrupción. De esta manera, se elaborarían contratos muy bien estipulados siendo los más beneficiados las comunidades mineras; dotándolas de los fondos suficientes, que con capacitación de por medio podrían salir de su condición de pobreza e insertarse en una actividad económica más rentable.

Sin duda, surgen diversos cuestionamientos a cerca de la tercerización como una alternativa de gestión pública hay que recordar que esta ha sido aplicada en países de la región en temas de salud y educación dando muy buenos resultados; y si bien, lo que se propone es aplicarla en el caso de la minería en el Perú tercerizando un proceso de negociación de largo plazo, no deja de ser atractiva y tampoco se desalinea de la búsqueda de una mejor distribución de la renta.

jueves, 5 de mayo de 2011

VENEZUELA: DEVALUACION, INFLACIÓN Y CHAVEZ II (SEGUNDA PARTE)

Hace ya un muy buen tiempo que me alejé de esta tribuna de expresión de quizás no gran difusión: mi blog personal. Hace más de un año empecé con el mismo por la idea de postear sobre temas de actualidad económica con suma frecuencia; sin embargo, el ritmo con el que se desarrolla mi vida no me lo permite. Fue en ese mismo mes- cuando creo mi blog- que publico mi segundo post: VENEZUELA: DEVALUACION, INFLACIÓN Y CHAVEZ Fue una de las primeras cosas de las que quise expresarme, por lo preocupante que es el régimen económico impuesto por Chávez en su conjunto; y en especial, la recién impuesta devaluación y dualidad del tipo de cambio del bolivar en ese entonces. Lo que sucedía y citando a mi propio post: de los 2,15 bolívares por dólar en vigor desde 2005, esta divisa pasaba a valer 2,60 bolívares para sectores considerados prioritarios, como alimentos, salud, remesas e importaciones del sector público, y 4,30 bolívares para el resto. Lo peligroso del asunto es que el estado recibiría casi el doble por cada dólar proveniente de las exportaciones; en particular, por los impuestos y regalías sobre la renta que la empresa estatal petrolera PDVSA entrega al estado, esto significaba que el estado tendría espacio para llevar el gasto público hacia altas magnitudes. No era necesario hacer un análisis empírico ni nada de eso simplemente recordar macroeconomía básica para darse cuenta que esto iba acrecentar mas el problema mas grande del país: “LA INFLACION”.
Particularmente, sabía que tenía que esperar alrededor de un año para ver los nefastos resultados y fueron tan nefastos como la esencia del régimen económico mismo. Desde julio del 2007 la inflación en Venezuela no ha sido menor a 1% por mes y el promedio mensual es de 2.2%, esto se le suma el hecho que casi el 50% de los precios del IPC los regula el gobierno, lo cual es preocupante porque si se sinceraran los precios las cosas serían mucho mas terribles (Recordando la famosa frase de H.Miller ¡Que Dios nos ayude!). Ahora, el tema cobra relevancia cuando se profundiza los motivos de esta creciente inflación. En primer lugar, las ya conocidas políticas asistencialcitas de Hugo Chávez tales como el aumento constante de sueldos y el control de precios ya mencionado, lo primero, desarrolla un proceso de “Indexación”, en el sentido que para que la gente no pierda su poder adquisitivo por el aumento de la inflación, los precios deben aumentar en un porcentaje similar a la inflación observada ex antes un periodo, esto conlleva a una mayor demanda y a una subida de precios, el proceso se repite y es así que la indexación que busca favorecer a los venezolanos termina siendo un circulo vicioso dañino para los más pobres. En segundo lugar, el alto nivel de desconfianza percibido por los agentes, debido a las expropiaciones de parte del gobierno han generado que no existan incentivos a producir: el aparato productivo de Venezuela esta AHOGADO, es por eso que el gobierno importa el 83.4% de los alimentos que distribuye; sin embargo, existe una fuerte escasez de producto. Finalmente, un factor que agrava la inflación es la falta de transparencia en el manejo del gasto, propio en regimenes como el de Chávez. Argumentos para esto es el Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), creado por el gobierno como un fondo de estabilización de los precios de los alimentos que era financiado por los excedentes del precio del barril de petróleo; sin embargo, no hay ni un solo balance ni documento que sostenga en que se ha gastado todo el dinero captado por dicho fondo (alrededor de 60 mil millones de dólares), lo mas probable para financiar políticas asitencialistas o para financiar las campañas electorales futuras de Chávez.
¿Qué se viene?
En Venezuela el fenómeno se va agravar porque el ingreso del fisco, con el cual lleva a cabo su política fiscal suicida, es en general influenciado por el precio de petróleo; sin bien la venta de barriles de petróleo Venezolano esta cayendo, los precios están aumentando por los problemas de oferta q podrían existir en el futuro y la crisis energética en Japón. El gobierno tendrá mas espacio para gastar más pero nadie se atreverá (el sector privado) a producir mas.
Concluyendo este breve post, lo que he querido expresar es lo preocupante que puede ser llevar al extremo medidas asistencialiitas o de corte populistas, centrándome en lo que desencadenan: inflación, la cual perjudica en gran medida a los más pobres. Estamos a puertas de elegir a nuestro próximo gobernante, con el mayor porcentaje de aprobación a la fecha se encuentra un candidato de una tendencia muy izquierdista con ideas muy parecidas a la del régimen Chavista: un populismo económico en esencia. Las ideas de este candidato del miedo, ya han sido puestas en práctica en la década de los 70s y 80s y resultaron en un fracaso rotundo. ¿Es eso lo que queremos para el Perú? Nuestro país ha avanzando demasiado en lo que es estabilidad macroeconómica y lo evidencia los grados de inversión alcanzados ¿queremos renunciar a nuestra estabilidad en precios, al crecimiento económico, a la inversión privada? ¿Acaso les parece mejor un modelo económico que resulta en un 27.4% de inflación-por citar la inflación del 2010 de Venezuela- a un modelo como el nuestro que mostró una inflación el 2010 de 2.8%)?

jueves, 4 de noviembre de 2010

El relajamiento cuantitativo: ¿Alternativa eficaz?


Es curioso analizar el desarrollo que mostraron los mercados bursátiles estos últimos días. Si bien mostraban la volatilidad que comúnmente suele existir, parecía como si se estuviera esperando algo, como si algo interesante de alta magnitud estaba a punto de suceder. Revisando, rápidamente, “Bloomberg News” era obvio que esto se debía a EE.UU una vez más – ¿De que más no puede ser responsables?-. El culpable de la historia: La FED. Sucedía que se había acordado una asamblea para el día de ayer, donde posiblemente se determinase cuantitativamente el plan de estimulo monetario que se tenía planeado. Y definitivamente así fue.

Lo primero, es una señal muy buena, el hecho que el mercado financiero haya estado tan pendiente de esta decisión, es señal de credibilidad por parte de la Reserva Federal, más que claro está, que en una economía donde el banco central pierda dicha condición es señal de inestabilidad, ya que ante choques externos los agentes no creerán en los mecanismos de estabilización y control de la autoridad. Lo segundo, resulta muy subjetivo, de hecho serán 600 billones de dólares, monto total con el que la FED comprara los Treasuries hasta junio del siguiente año, esta sin duda, poniendo en riesgo su credibilidad por una apuesta en la reducción del desempleo y una posible deflación. La subjetividad del asunto, va más por el tipo de política monetaria expansiva que se esta usando: el relajamiento cuantitativo (quantitive easing). Definitivamente, era una de las pocas medidas de política expansiva que se podían llevar a cabo dada la situación de la economía americana: un escenario de alto desempleo y bajísimas tasas de intereses de referencia (cercanas a cero).

La pregunta clave es: ¿Qué tan efectiva será la relajación cuantitativa? El avocarnos en experiencias pasadas es poco alentador ya que no se puede calibrar con exactitud su precisión, como nos cuenta la experiencia japonesa. Como ya es bien conocido, Japón experimentó un proceso de estancamiento del producto en los noventa. El Banco Central Japonés luego de agotar la posibilidad de política monetaria expansiva por medio de reducción en tasas de intereses de referencia, por estar estas ubicadas muy cercanas a cero (trampa de liquidez); apeló a la relajación cuantitativa desde el 2001 hasta el 2006 con resultados muy ambiguos. Si bien el decenio perdido de Japón termina el 2003, no se obtuvieron los resultados previstos-por el comportamiento de la demanda interna- se cree que lo que impulso a Japón, más que el relajamiento cuantitativo, fue un surgimiento de la demanda por exportaciones proveniente de China. Si bien era fácil el monetarizar la deuda e inyectar de cierta forma más dinero a la economía, era muy difícil el obligar a los empresarios a trasladar los excedentes a la economía en general.

Ahora, todo esto no significa que Bernanke este completamente equivocado, el hecho que no se pruebe la completa efectividad del impacto del relajamiento cuantitativo en la economía japonesa, no significa que emplear este mecanismo de política monetaria sea malo. Empezar a describir el porque de lo recién mencionado, significaría centenares de líneas mas, lo que dejaremos para un próximo post. Sin embargo, las diferencias más resaltantes son que EE.UU cuenta con una mayor flexibilidad para el manejo de activos con la que contaba Japón y que el sistema financiero americano no se encuentra tan débilmente estructurado como lo estaba el de Japón. Por otro lado, lo que si es preocupante es que en ambas experiencias comparten una característica desfavorable: elevado déficit fiscal.

Definitivamente, a la economía global le conviene que esta relajación cuantitativa sea fructífera, y que la posibilidad de una posible inflación global no se concrete. Es en situaciones como estas, de inminente depreciación del dólar respecto a las demás divisas (por la monetarizacion de la deuda), donde países en vías de desarrollo con Banco Centrales activos y eficientes; y políticas que impulsan las exportaciones y la diferenciación se ven menos desfavorecidas. Finalmente, es inevitable pensar que teóricos o ciertos economistas hablen a favor o en contra del relajamiento cuantitativo, al fin y al cabo, la economía es una ciencia inexacta que genera polémicas y puntos de vistas muy interesantes.

jueves, 5 de agosto de 2010

Institucionalidad: Reto pendiente

Hoy en día, todos los ciudadanos, en particular de la capital, somos conscientes de la proximidad de procesos electorales; sin tener mucha conciencia política basta con tan solo asomarse por algunas avenidas de la ciudad y observar lo abarrotada de propaganda política que estas se encuentran. Si bien estas tienen como fin hacer publicidad a candidatos municipales, no falta nada para que el mismo fenómeno tome lugar para las presidenciales; y sin duda, serán numerosos los nombres que veremos en dichas pancartas algunos conocidos, siendo los mismos representantes de partidos con una gran trayectoria política en nuestro país; y otros, candidatos nuevos de partidos recientemente creados. Definitivamente, uno de ellos será (mal que bien) el elegido para ocupar el sillón presidencial por 5 años, pero ¿podrá ser este gobernante capas de romper con una de las taras más remotas que arrastra nuestra nación: la falta de institucionalidad?

No es novedad que exista un tipo de correlación positiva entre el crecimiento económico, el PBI per capita y la institucionalidad. En innumerables tesis se habla que un mejor nivel de institucionalidad llevará a un mayor crecimiento económico, lo que realmente es cierto según la evidencia empírica. Pero, ¿Qué significa tener buena institucionalidad? Si bien se puede medir esta variable Proxy de diversas formas, personalmente, me parece prudente definirla como un Estado que cumpla con: control de corrupción, efectividad del gobierno, protección de derechos de propiedad, poder judicial autónomo y eficiente, voz y rendición de cuentas, calidad de regulación y estabilidad política. Por lo que ser bueno en todo lo anterior nos conduciría a un nivel de institucionalidad alto.


Cabe la pregunta entonces ¿Si el Perú crece cada año a tasas relativamente altas y se respeta el modelo, por que apuntar a un mejor nivel de institucionalidad? La respuesta más obvia sería: porque podríamos crecer más y rápidamente convertirnos en una economía desarrollada, pero lo importante con todo esto es que la mejora en los niveles de institucionalidad no restringiría o anularía el desempeño de una economía de mercado; y por consecuencia, no fomentaría la exclusión o marginación de algunos agentes económicos del mercado formal. Rompería esa famosa “Campana de Vidrio”-que hace del capitalismo un club privado, como lo menciona Hernando de Soto en su bestseller “El Misterio del Capital”- que no permite el empoderamiento de los que menos tienen incluyéndose en el sector formal y siendo parte de todas las ventajas que una economía de mercado ofrece como es el financiamiento bajo garantías reales o personales. El no poder formar parte del sector formal sin duda pone un techo al crecimiento empresarial y eleva los costos de transacción (contratos) abismalmente, dificultando la actividad comercial y restringiendo de cierta manera la inversión.


Ahora no es que el institucionalismo como una nueva corriente sea un reciente hallazgo para los “policy makers”peruanos, si bien este enfoque a diferencia del neoclásico supone aspectos sociales, políticos, culturales y económicos no es algo que ha tomado importancia hace poco. [1]Ya existe un Consejo Nacional de Competitividad (CNC) que busca mejorar los niveles de competitividad y situarnos para el año 2011 en la tercera economía más competitiva de la región (Foro Económico Mundial elaborado por el Banco Mundial) Y uno de los rubros es la institucionalidad, la cual se mide bajo otros 18 rubros vinculados, de los cuales en los rubros cargas burocráticas del marco regulatorio (123°) y la eficiencia legal (115°) nos ubicamos en los últimos lugares de la región. Otros rubros que son preocupantes son los derechos de propiedad (102°), la independencia del Poder Judicial (114°) y las políticas gubernamentales (96°).De hecho una reforma total en nuestros órganos de poder sería más que precisa.


Sabiendo todo eso seriamos muy miopes al no darnos cuenta que las cosas están mal, que existe un estado débil con pérdidas de capital social enorme y que difícilmente alcanzaremos niveles de competitividad favorables, pero ¿como realizar reformas si al parecer nuestro país es victima del peor de los males: la corrupción? En países como el Perú es muy difícil aplicar reformas en estos ámbitos ya que la corrupción es sistemática; es decir los que juzgan tampoco están libres de culpa. Definitivamente, es una tarea difícil distintitas estrategias del CNC (en teoría muy buenas) han sido puestas en marcha para conseguir el objetivo hace ya algún tiempo. Adicionalmente, se debe considerar como solución, para un problema tan arraigado, a la educación, debido a que ser una población culta generaría una mayor conciencia política y capaz de disntiguir de lo que es justo e injusto.


A poco menos de un año de las elecciones presidencial es preciso señalar que como peruanos no nos queda más que elegir moral y concientemente a los futuros representantes de la nación que sean capaces de solucionar las taras tan arraigadas que vamos arrastrando por indefinidas décadas como lo es la falta de institucionalidad en la que se encuentra sumergida el Perú. Dejémonos pues de los famosísimos “sobornos y cutreos”que no hacen más que dar a relucir la pobrísima realidad política en la que vivimos.














[1] Cámara de Comercio de Lima(2009) No-378

jueves, 22 de julio de 2010

ADAM SMITH:¿IDEAS VIGENTES?

Cuando uno empieza a estudiar economía, uno de los primeros nombres con que se encuentra es Adam Smith, y su famosa “mano invisible” que es sinónimo de eficiencia social alcanzada por la búsqueda del interés propio, limitado por el intereses del otro. Sin embargo, en la medida que se va a avanzando en distintos temas, se deja de mencionar y pareciese que la tesis de este personaje pasa a un segundo plano tornándose no muy vigente, lo cual sin duda no es así.




Las ideas y planteamientos de Smith acerca de los factores determinantes de la formación de capital son, sin duda las bases, de la economía de hoy en día. Es decir, la mejor forma para emplear el capital en la producción y la distribución de la riqueza es donde no existe la presencia del Estado. A cierta vista parece un poco descabellado pensar que sin una regulación clara se podría llegar a eliminar problemas tan actuales como los costos de transacción ocasionados por la información asimétrica o la creación de burbujas financieras desencadenando crisis de grandes magnitudes. Sin embargo, Smith podía argumentar una tesis tan idealista como esta, debido a que en su discurso daba por sentado el cumplimiento por parte del gobierno de un rol que conlleve a la estabilidad jurídica: fortaleza de contratos y, el rol subsidiario (proveer infraestructura cuando el sector privado no lo hace, por el hecho que no resulta rentable). Además, Smith creía que con un cierto grado de ingerencia del gobierno se podría restringir la libre competencia en los mercados de factores ocasionando una ruptura del mecanismo de transmisión para el funcionamiento de la famosa “mano invisible”.



Para muchos el no intervencionalismo parece una condición imposible e insostenible, por la existencia de los fallos de mercado, que toman lugar bajo escenarios particulares e impredecibles, entonces hablar de una autorregulación del mercado parece imposible. Esto sin duda, ha sido el “Caballito de Batalla” de algunos para decir que el fracaso del capitalismo es inminente; y es más, mencionar que con la última crisis financiera por la que atravesó el mundo el año anterior se debería apuntar a otra clase de modelos más proteccionistas y menos libremercarditas.


Por otro lado, Smith en sus obras postula como motor fundamental de crecimiento económico el libre comercio, haciendo hincapié en el hecho que la creación de la riqueza se da por “el trabajo”: por la especialización de este (como no recordar la historia de los alfileres). De aquí surge el hecho que cada país produzca lo que sabe hacer bien; es decir, lo que su factor humano y factor tierra le permite, de esta manera se desarrolla y explota una ventaja comparativa con el resto de países. Esta idea sienta el primer peldaño, la primera parte de la palanca de desarrollo de los países emergente, debido a que hacer lo anteriormente mencionado es vital en el transcurso en que estos últimos se vuelven economías industrializadas y desarolladas.

lunes, 17 de mayo de 2010

GRECIA: CRISIS HELÉNICA

Es inevitable abrir los diarios empresariales o visitar algunas direcciones electrónicas de coyuntura económica y toparnos con noticias negativas acerca del dinamismo macroeconómico de Grecia. Sin duda, en el 2001 cuando Grecia decidió formar parte de la Euro-Zona, tenía muy bien en claro los lineamientos a los que debía ceñir su política fiscal y macroeconómica, ya que el valor del “euro” depende, sin duda del desempeño económico de sus países miembros. Sin embargo, una regulación flexible de parte del banco central europeo y espacio para el manejo interno de las finanzas públicas dieron pie a una situación tan deplorable como la que vive Grecia hoy en día.

¿Qué sucedió? Básicamente, la postergación de un plan de recorte fiscal y el hecho de sostener políticas populistas por varios años, (esto se evidencia con la aguda burocracia que existe en Grecia-alrededor del 25% de la PEA labora en el sector público-) fueron las principales causas. Sin duda esta situación tan insostenible tenía que hacerse notar en algún punto. Las cosas están muy mal, la deuda pública es de 390 mil millones de de dólares y equivale a una razón Deuda- PIB del 120%. Todo esto se desenvolvió bajo gobiernos conservadores y de corte socialista que asumieron el poder en los últimos años y que por lo visto los modelos aplicados, no fueron los correctos.

Adicionalmente, el tema se agudiza más con los resultados y evaluaciones de las agencias calificadoras. Tal es el caso de la reducción de la calificación de los bonos de gobierno a BB+, una escala menor al grado de inversión; y estimar un “recovery rate” de alrededor del 30-50%; es decir, que los tenedores de bonos solo recuperarían dicho porcentaje del principal, (ambas calificaciones otorgadas por la agencia S&P).

Esto desencadena una desconfianza tremenda en los mercados de todo el mundo. Ocasionando que el rendimiento de los bonos a 10 años suba a 11% y los de 2 años alrededor del 16% como se muestra en el cuadro, el cual si bien solo muestra el performance de los bonos a 2 años, es básicamente el reflejo global del costo de financiamiento.


Ante esta situación, que se previa la incapacidad de pago de las obligaciones de deuda a mediano plazo y ante un próximo vencimiento de pago de 9,000 millones de euros este 19 de mayo; días atrás, Grecia selló un plan de rescate con la Unión Europea en combinación del Fondo Monetario Internacional por la suma de 140,000 millones de dólares. Existe mucha incertidumbre si este –bail out- (rescate financiero) será ejecutado de la forma correcta y podrá ser un paso para la necesaria recuperación económica de dicho país. El punto es que el plan que propone Grecia y que le exigen sus rescatistas suena teóricamente muy factible y producente; sin embargo ¿Será el gobierno capas de poner en marcha requerimientos de bruscos recortes salariales, alza de impuestos de valor agregado (IVA), y otras medidas de austeridad a 3 años para cerrar el multimillonario acuerdo de ayuda y evitar el incumplimiento de pagos en el futuro? Está es una pregunta clave, ya que inevitablemente se necesita dicha reestructuración para recobrar la confianza de los mercados globales.

¿Riesgo de Contagio?

En las últimas semanas, también, se ha desatado una creciente preocupación por las economías de España, Portugal e Irlanda, las cuales poseen una combinación de déficit fiscal y una alta deuda publica. Esta situación trajo consigo malestar y preocupación en todos los mercados bursátiles resultado de ello es el caso de Portugal que como se puede observar en el cuadro anterior, el rendimiento de sus bonos va aumentando por el factor riesgo (recordemos que cuando el rendimiento de los bonos de Grecia a 10 años superó el 7% fue cuando se pidió el rescate). Sin embargo, el que se desencadene una crisis de solvencia como está tomando lugar en el país helénico, dependerá si dichos países revierten la situación en la que se encuentran por más de una década: un crecimiento de los salarios mayor al de la productividad. Asimismo, a través de la reducción del gasto público y aumento de la base tributaria; sin embargo, hay que recordar que este tipo de medidas son poco populares desde el lado político. Además, por estar atados al hecho que comparten como bloque una misma moneda, no podrán elegir el camino de la devaluación por lo que el único camino parece estar centrado en reformas salariales, planes de crecimiento de productividad y voluntad política.

¿Y el Perú?

Por ser una economía abierta y por el hecho de poseer activos en los mercados globales, podríamos vernos afectados por una crisis de este tipo; sin embargo, por los fundamentos macroeconómicos que posee hoy en día el Perú, lo más probable es que no nos afecte en gran medida. Si bien los índices bursátiles, el rendimiento de nuestros papeles y las medidas de riesgo país (EMBIG) se han deteriorado ocasionando pérdidas cuantiosas para los inversionistas locales y offshores , luego que regrese la calma a los mercados por medidas de solución tomadas por la zona Euro, esta situación se revertiría.

A su vez, podemos extraer grandes conclusiones de todo esto, partiendo del hecho que a pesar de ser una economía respaldada por el valor de una divisa solvente no se esta blindado a una crisis de esta magnitud si es que en la práctica no se hacen las cosas pensando en la sostenibilidad de las cuentas fiscales. Un país no puede emprender medidas de corte populista y pensar que los problemas de financiamiento o requerimiento de efectivo se solucionan con endeudarse cada vez más y más situación que sucedía en Latinoamérica en los 80s. En nuestro caso, por primera vez en nuestra historia republicana, somos “acreedores netos”, por el desempeño económico de estos últimos años y es tarea de las próximas autoridades económicas seguir por esta vía, apuntando a destruir las taras de siempre-infraestructura, educación, crecimiento sin chorreo, etc-, y evitando a su vez los errores del pasado que nos costaron décadas sin crecimiento, no nos embarquemos en una travesía al naufragio nuevamente.

domingo, 24 de enero de 2010

VENEZUELA: DEVALUACIÓN, INFLACIÓN Y CHÁVEZ

Hablar de las experiencias económicas de cada país de la región se torna en muchos casos un análisis infinito, en el sentido de que pareciera que los distintos gobiernos de turno han intentado toda clase de modelos para convertir en prósperas sus economías. Sin duda se han intentado aplicar modelos tanto asistencialcitas como libremercadistas, dejando distintas lecciones para cada país. Lo esperado es que cada país de la región aprenda de las malas experiencias del resto; y es por eso que empíricamente en el siglo XXI, se apuesta en la región por un modelo de libre mercado, obviamente con matices, en el sentido que los problemas sociales no son los mismos y muchas veces ameritan políticas asistencialista pero sin alterar los fundamentos macroeconómicos. Sin embargo, en Latinoamérica existe una amenazante corriente de izquierda que trata de usurpar todo el terreno ya ganado, haciendo alarde de sus políticas falaces de bienestar y que trata de llevar a países del continente, con aún muchos problemas sociales (Ecuador y Bolivia), a un modelo que ya experimentó el fracaso en diversas ocasiones. Es una realidad que el populismo sigue presente en Latinoamérica y emana desde Venezuela, teniendo nombre y apellido propio.

La famosa y comentada devaluación del bolívar –que tomo lugar hace unas semanas-por medio del doble precio que tendrá esta moneda frente al dólar es una de las medidas que tendrán gravísimas consecuencias tanto en los precios y en el poder adquisitivo de las personas. Pero tras experimentar un déficit fiscal de ardedor 6-8% del PBI (gráfico: problems inflated), es una de las formas que el estado puede revertir esta situación a corto plazo, pero que en el largo tendrá que pagar un precio muy caro.

De los 2,15 bolívares por dólar en vigor desde 2005, esta divisa pasa a valer 2,60 bolívares para sectores considerados prioritarios, como alimentos, salud, remesas e importaciones del sector público, y 4,30 bolívares para el resto. Lo peligroso del asunto es que ahora el estado recibirá casi el doble por cada dólar proveniente de las exportaciones; en particular, por los impuestos y regalías sobre la renta que la empresa estatal petrolera PDVSA entrega al estado, esto significa que el estado tendrá espacio para llevar el gasto público hacia altas magnitudes; sumándole a esto la entrega de 7 billones de dólares de parte del Banco Central al Estado. Y en el escenario – el más probable- que el estado no pueda controlar el mercado paralelo cambiario se agudizará los problemas inflacionarios en el país. Cabe mencionar, que en el 2009 el crecimiento de la inflación respecto al año anterior fue del 27% y según el oficialismo se espera que por esta medida la tasa de crecimiento del 2010 aumente entre 3-5%.

En adición, una medida de este tipo –doble tipo cambiario- genera en un país, donde el poder recae en un régimen populista con alta burocracia una aguda corrupción. Prueba de esto es lo acontecido en nuestro país en la década de los 80 con la implementación del dólar MUC (Mercado Único Cambiario). Si bien el fin era otro, el resultado final será el mismo, ya que a la larga es el estado quien controla quien puede acceder a un tipo de cambio más barato, y que obviamente serán en muchos casos los partidiarios de Chávez, quienes posiblemente al no confiar en la economía de su país no van hacer otra cosa que aumentar sus cuentas personales en esta divisa extranjera en lugar de invertir. Esta medida a su vez generará una reducción considerable de las Reservas Internacionales de Venezuela, ya que estará frente a una situación en donde el Banco Central compra dólares a la par y los vende más baratos.

Pero entonces, si a pesar que se sabe de las inevitables y penosas consecuencias que esta medida puede llegar a desencadenar ¿porque llevarla a cabo? La respuesta más obvia la podemos extraer del anterior gráfico. Proveniente de la caída considerable del petróleo, los ingresos fiscales se redujeron rotundamente, por lo que vimos hace unas semanas los planes de ahorro de energía en Caracas que no eran mas que manotazos de ahogado de parte de un Estado que se quedaba sin caja. Esta pérdida de fondos es la pesadilla de cualquier régimen populista, ya que no posee el efectivo necesario para seguir con sus políticas asistencialcitas, sostener una subida del salario mínimo, aumentar la burocracia o financiar candidaturas políticas, temas que están tomando lugar cada uno de ellos en el régimen Chavista.

Chávez muy al tanto de las nefastas consecuencias que generará esta medida, ha amenazado con expropiar las empresas que tiendan a elevar sus precios, lo cual es una gran amenaza a la libre creación de empresas e inversión privada en Venezuela, y que a la larga es una contradicción más en el discurso de este hombre, ya que el modelo que propone tiene como pieza clave sustituir las importaciones y generar industria; y de cierta manera desligarse de la dependencia del petróleo, pero ¿que empresario racional invertiría en tal ambiente de incertidumbre y control de precios?. Suena muy similar a la famosa Industrialización por Sustitución de Importaciones, modelo que se llevo al límite en nuestro país en el régimen militar de los 70s y fue un rotundo fracaso. ¿Será más gobernantes del corte de Chávez lo que necesita hoy en día Latinoamérica?

lunes, 11 de enero de 2010

2009: UN AÑO DE CRISIS ECONÓMICA

Hace algunos años, cuando me preguntaba que significaba una debacle económica la respuesta era "el crack del 29", imaginando que una situación de tal magnitud sería poco probable que se vuelva a repetir por los graves errores que quizás se cometieron. Sin embargo, en pleno siglo XXI, donde se supone que día a día la teoría económica avanza y las entidades reguladores e instituciones que juegan un rol importante en la economía saben que hacer "en teoría" para un saludable manejo económico, se desató uno de los peores escenarios para la economía mundial.


El panorama internacional que enfrentó la economía mundial en 2009 es de una crisis económica y financiera prolongada y profunda. Las bajas tasas de referencia en las economías industrializadas-en mayor preponderancia la de EE.UU.- y la falta de regulación de los sistemas financieros propiciaron la especulación en activos financieros tóxicos-sin valor nominal alguno- creando así burbujas financieras que estallarían en cualquier instante.


Cuando esto sucedía en las economías grandes, los países emergentes como el Perú gozaban de repente de una prosperidad económica, proveniente de la apertura del mercado de China, lo que significaba un aumento considerable de la demanda externa. Estábamos, entonces, frente a un escenario donde el exterior demandaba más, nosotros producíamos más, empleando más gente y usábamos bien el dinero proveniente de las exportaciones, esto último por políticas, tanto monetarias y fiscales prudentes.


No tardó mucho en reventar la burbuja financiera de la cual se habla al principio, en el mercado inmobiliario estadounidense. Esto llevo a la bancarrota a diversos bancos, y basto con que el estado americano dejara quebrar a uno de los bancos más importantes: Lehman Brothers, para que se desate una crisis mundial trayendo abajo todos los indicadores bursátiles del mundo, ya que los agentes económicos habían perdido la confianza en los sistemas financieros.


Bajo este panorama de una inminente “crisis de confianza”, los inversionistas internacionales no confiaban en la solidez de nuestra economía a pesar que esta había tenido un excelente manejo fiscal y monetario los últimos años y decidieron blindarse en bonos del tesoro americano o bonos de las economías mas fuertes, lo que la teoría económica señala como los activos con menor riesgo.


Pensar que la economía peruana estaba blindada a la crisis mundial era un gran error, ya que siendo una economía tan pequeña donde las exportaciones representan una parte considerable del PBI en cierta forma nos tenía que afectar.Y fue así que la demanda externa se contrajo: exportábamos menos, de una performance de 8,2% en 2008 a -2,7% en 2009, la inversión extranjera disminuyo considerablemente de 25,6% en 2008 a -13% en 2009 y el consumo privado de 9% a 2,3%. Este último indicador cae porque en tiempos de crisis la gente prefiere ser más prudente a la hora de gastar, cambiando su preferencia de tenencia de dinero y; por ende, las propensiones marginales a consumir determinados bienes.


El estado peruano ante esta situación decidió lanzar el plan de estímulo económico (PEE) para que estas caídas en los indicadores económicos (Inversión, Consumo, etc) sean compensadas por un fuerte incremento del gasto público; sin embargo, el Perú es un país con aún muchas trabas burocátricas e institucionales lo que impidió que un plan tan ambicioso como el PEE pudiera ejecutarse eficientemente. Hasta diciembre del 2009, solo se ejecutó aproximadamente la tercera parte de este programa y el resto se espera tome lugar en el 2010. Con estos resultados, el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) prevé para este año que culmina un crecimiento de 0,5% aproximadamente cuyo mayor consecuencia en el 2009 sería el incremento de la pobreza de 36,2% a 37,8% de la población. El pobre crecimiento del PBI per cápita nos alejaría así de uno de los objetivos de reducir la pobreza al 13% en 2021, para lo cual se requiere que el PBI per cápita crezca a una tasa de 4,5% anual.


A nivel mundial, en el tercer trimestre del año, el PBI de Estados Unidos marcaba cifras azules de alrededor 2.8%, lo que era producto de la fuerte intervención estatal en la economía y el plan de estimulo económico propio de ese país. Lo que significo la vuelta de confianza en los agentes económicos y esto se reflejo a las horas en los mercados bursátiles. Sin embargo, a pesar de este punto de inflexión de la tendencia de los indicadores económicos, muchos economistas creen que es un crecimiento insostenible y que no pasará mucho tiempo para que las cifras vuelvan a ser desalentadoras.


Por lo anteriormente mencionado, en este nuevo año -el 2010- se prevé una recuperación lenta y gradual, pues llevará tiempo sanear el sistema financiero mundial, especialmente los bancos de los países desarrollados, donde será necesario contar con una nueva y rigurosa regulación global para corregir los desequilibrios estructurales y de intermediación financiera. En nuestro caso, con las expectativas positivas de nuestro lado se espera que estas sean la palanca de recuperación de sectores afectados en el 2009, como manufactura, comercio y pesca, en tanto que la actividad constructora y la minería liderarán el crecimiento, con lo que la economía peruana alcanzaría en 2010 un auge de alrededor del 5%.


Por ello, en un período cercano a las elecciones para la necesaria alternancia democrática, se requiere, sobre todo en los aspectos fiscal y comercial, persistir en el adecuado manejo de las variables que vienen permitiendo la solidez de nuestra economía y, en el aspecto político, estar atento mediante el diálogo a las expectativas sociales para asegurar y mantener la gobernabilidad que asegure la confianza de las inversiones. Esto último es crucial ya que las economías grandes van a recuperarse y si el Perú se vuelve una plaza donde persisten diversos problemas burocráticos y sociales, los inversionistas preferirán invertir en sus países de origen donde la legislación es más sencilla.